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La mejor herencia para un niño es la educación

April 27, 2018

 

En unos días se celebra el día del niño, por eso hoy quiero escribirles sobre lo más importante que podemos darles. El acceso a la educación.

 

La educación no solo es un derecho, establecido en el Artículo 3ero de nuestra Constitución, también es uno de los factores principales para el crecimiento y mejora de la sociedad, por esto, es nuestra obligación asegurarnos que todos los niños tengan la oportunidad de estudiar.

 

El conocimiento que una persona obtiene desde su nacimiento, a través de su casa y después en la escuela, va forjando y fortaleciendo su desarrollo físico y mental, y les permite ir adquiriendo no solo los conocimientos, sino también las herramientas y habilidades necesarias para mejorar su calidad de vida, su contexto y entorno.

 

La ex directora de la UNESCO, Irina Bokova, aseguraba que los beneficios de la educación impregnan todos los ámbitos en la una persona, salva y transforma vidas.

 

En el informe de esta organización sobre el seguimiento de la educación para todos en el mundo, publicado en 2014, se indicó que un mayo nivel de educación en los habitantes de un país tiene implicaciones directas en la mejora de las condiciones de vida, reducción de la pobreza, beneficios para la salud, mayor cuidado de los recursos naturales, además de fomentar e impulsar la igualdad de género y determinar en gran medida el crecimiento económico que puede tener el país.

 

Por ejemplo, el informe menciona que si en México se hubieran logrado que los resultados en matemáticas de la encuesta del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) aumentaran 70 puntos, hasta llegar al promedio de la OCDE, nuestra tasa anual de crecimiento per cápita entre el 90 y el 2010 casi se habría duplicado. Pasando del 1.5% al 2.9%

 

Por estas razones es que hemos insistido mucho en que uno de los principales objetivos de la transformación educativa, sea precisamente el que nuestro modelo educativo ponga al niño al centro, como lo más importante de todo, enfocando todas las acciones, condiciones y gestiones hacia los logros de su aprendizaje.

 

Sin embargo, reconocer la importancia de la educación para un mejor desarrollo tanto personal como de la sociedad no es suficiente. Y el asegurar que todos tengan acceso a ella tampoco.

Ya no se trata únicamente de que todos los niños estén dentro del salón de clases, si bien es cierto que este sigue siendo uno de los principales retos y objetivos, debemos ver más allá, en lo que sucede dentro de las aulas con esos niños que están recibiendo la educación.

 

Cuando hablamos del derecho que tienen, no solo es limitarnos a que aprendan los conocimientos básicos, sino de una educación de calidad que realmente los prepare para la vida y les de oportunidades reales de crecimiento. Y la vida y el mundo de hoy demandan un tipo de enseñanza y aprendizaje distinto al que estamos acostumbrados.

 

El sistema educativo actual está basado en la necesidad de dar a las masas los conocimientos necesarios, pero no para prepararlos para el siglo XXI.

 

Los sistemas escolares deben modificar la forma en la que operan, buscando ir a la par con las tendencias y tecnologías actuales y sobre todo entendiendo la importancia de una educación personalizada y los beneficios que esto tendría en las nuevas generaciones al incorporar las nuevas habilidades que se requieren para enfrentar los retos de hoy en los planes de estudio, lo que los llevará a poder adaptarse a una realidad dinámica, global, y de interacciones constantes y alcanzar niveles de logros más altos y mejores oportunidades.

 

Aunque la visión es mundial, el camino hacia la educación de nuestro siglo requiere una ruta local e individual.

Todos los niños pueden y deben ser educados, pero no todos los niños son iguales. Cada uno desarrolla capacidades de una forma distinta y no obtiene los mismos resultados. Primero se debe conocer y reconocer la individualidad para poder ayudarles y brindarles el apoyo en su justa medida, darles la oportunidad de experimentar, de equivocarse, fallar o acertar, según su edad y capacidad.

 

El modelo educativo mexicano ha pretendido actualizarse incorporando clases de inglés y computación, sin embargo, esto no es suficiente si la estructura fundamental, la forma en que se da la enseñanza y la concepción de cómo se aprende sigue siendo la misma. 

 

Nuestro sistema estandarizado tiene una constante. El profesor manda, el alumno obedece y se estudia para aprobar exámenes no para aprender. No se incentiva la creatividad, la imaginación y las ganas de adquirir conocimiento.

 

Esto no les permite a los niños, el espacio para pensar diferente, cuestionen, investiguen buscar soluciones creativas a problemas tradicionales o motivarlos a crear ideas innovadoras, ni asimilar lo aprendido para relacionarlo con su realidad.

 

Se requiere de manera urgente una educación disruptiva y un aprendizaje transformador, que permita a los estudiantes, involucrarse en aquello que está aprendiendo y le de la capacidad de que ese conocimiento adquirido lo ayude a desarrollarse a su ritmo.

Actualmente el uso de tecnologías es igual de importante como el aprendizaje adaptativo, en el que se personaliza la enseñanza y el aprendizaje.

 

Los niños y jóvenes mexicanos merecen y necesitan este tipo de aprendizaje que sea personalizado y que incorpore en los medios tradicionales con los no formales, virtuales y todas las tendencias de hoy en día.

 

 

El aprendizaje en la era de la información puede y debe darse mucho más allá del salón de clases. Es hacía allá a donde debe moverse la educación de nuestro país. Por eso, el compromiso que tenemos con nuestros niños es mucho mayor. Debemos ampliar estas oportunidades, brindarles mejoras sustanciales y ser conscientes de la responsabilidad de darles la educación que verdaderamente necesitan.

 

 

 

Alejandro Gómez Levy

 

“La educación cambia vidas”

 

 

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